Una ruta básica por Roma

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Roma es sin duda una de las ciudades que más de vosotros habréis visitado, pero seguro que estaréis de acuerdo conmigo en que cada vez que vuelves descubres rincones nuevos que parece imposible que pudieras haberte saltado la última vez. Es por eso que en mi último viaje a la capital italiana decidí hacer una jornada intensiva de turisteo y levantarme pronto por la mañana para dar un buen paseo por la historia. Desde la monstruosidad de tarta nupcial que es el Monumento Nacional a Víctor Manuel II, pasee tranquilamente frente al Foro Romano, observando esos increíbles monumentos antiguos como son la Columna de Trajano y las columnas clásicas que marcan los antiguos templos de Saturno y Vesta.

Mi atención entonces se dirige directamente a la de los varios niveles del Coliseo, que me mira majestuoso y enorme como si 2.000 años no hubieran pasado desde que Vespasiano lo construyó para el combate de gladiadores y otras actividades de ocio. Me acerco y tocando el mármol podría decir que siento una conexión tangible con la edad de los emperadores.

Cerca de un gladiador moderno que aguarda petrificado la recompensa a su lograda actuación, me tomo un momento de tranquilidad con un café antes de volver a mi agitado día. Cruzo la calle y me dirijo hacia la Via dei Fori Imperiali, convirtiéndose el paisaje en los barrios. Siento el olor inevitable de brioche recién horneado, y no puedo evitar tomar una pasta para llevar y reponer fuerzas.

En la esquina de Via delle Quattro Fontane y Via del Quirinale, me encuentro con cuatro estatuas que escupen agua desde el Renacimiento tardío, las Quattro Fontane, ofreciendo un cierto señorío sobre la intersección. Me detengo para recuperar el aliento en la Piazza del Quirinale, y mi mirada queda atraída por la cúpula reluciente de la Basílica de San Pedro del Vaticano, en la cima de la colina que se levanta en la distancia.

Me vuelvo hacia abajo, al borde occidental de la plaza, en un laberinto medieval de calles adoquinadas, terminando en la Fontana de Trevi. Aquí, comparto un momento sereno junto a una de las mejores obras de Nicola Salvi, y saco una moneda del bolsillo para llevar a cabo el mismo ritual que realiza todo el mundo a mi alrededor.

Hoy en día agencias como Rumbo.es te ofrece todo tipo de comovidades en Roma. Para sacar provecho de esta ruta, recomiendo empezar temprano en la mañana, para evitar las multitudes; a la Fontana de Trevi será casi imposible acercarse a cualquier otra hora del día. El inicio del paseo es el monumento de Victor Emmanuel II y el fin la Piazza Venezia

Foto: L.

 

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