En anteriores oportunidades les hemos contado que las Islas Baleares tienen una gran cantidad de opciones y alternativas para disfrutar durante todo el año. Asimismo, pudimos hablar de uno de los paraísos escondidos de la Isla Menorca: Mahón. Pero, en esta ocasión nos centraremos en otro pueblo de gran importancia en este islote.

La arquitectura, el color y el entorno favorecen a la tranquilidad del lugar
Se trata de un rincón muy particular y poco conocido, pero no por eso menos importante: Binibeca. Ubicado dentro del municipio insular de San Luis, es un territorio bello por donde se lo mire, desde su paisaje hasta la parcimonia de su gente, todo constituye un escenario digno de disfrutar y cuenta con iguales comodidades que otros hoteles en Menorca.
Este antiguo poblado ubicado frente al espectacular mar Mediterráneo, se caracterizó por ser en la antigüedad, asentamiento de pescadores que encontraban en estas aguas la posibilidad de trabajar y alimentarse.
Sin embargo, no fueron los únicos pobladores de estas tierras. Durante la década del ochenta se distinguían fácilmente las comunidades hippies que encontraban aquí un sentimiento de paz inconfundible. Es que el paisaje de casas blanquecinas, el fuerte aroma del mar y la tranquilidad del lugar transmitía una sensación de libertad muy difícil de imaginar.
Sin lugar a dudas, para poder experimentar esas sensaciones hay que viajar a Binibeca y dar un paseo por sus calles que aún conservan el sabor a ese pasado que por lejano que parezca sigue latente en cada una de las construcciones típicas del pueblo.

La playa del poblado es pequeña pero muy bella para disfrutar del sol, el mar y el relax
Es para destacar que entre esas distintivas edificaciones resaltan algunas un poco más modernas y también más exclusivas. Éstas, se encuentran al lado de lo que sería el casco antiguo de Binibeca y conforman diferentes urbanizaciones que muy pocos pueden disfrutar. Una lástima, porque las vistas del mediterráneo que se tienen desde aquí son para no olvidar.
Y es justamente la playa una de las cosas más interesantes del pueblo. Si bien es pequeña, apenas 180 metros de largo, es un lugar muy bello y con un encanto inigualable. Sus aguas azules y cristalinas son realmente atractivas y se puede destacar la notable limpieza de las mismas.
Al costado de la ribera, además, podemos disfrutar de un hermoso bosque de pinares que la mayoría de la gente utiliza cuando quiere esconderse un poco de los rayos solares y disfrutar de la tranquilidad y la frescura del reparo natural.
Por la noche, la vida en Binibeca también da que hablar y es posible observar mucha gente sentada en las terrazas de los bares disfrutando del sabor de una cerveza y deleitándose con los platos típicos del territorio.
Conozca este paraíso oculto en Menorca y no se arrepentirá.
Fotos: Paul Stuart Iddon y art_es_anna en Flickr
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