Cuando hablamos de casinos seguramente nuestra imaginación nos llevará, automáticamente, a esos fantásticos edificios que se caracterizan por esa cantidad de gente apasionada que cada día apuesta sus ilusiones a través de una ruleta, una mano de black jack y, los menos atrevidos, en una máquina electrónica.

Claro, es de suponer, también, que el lugar que se nos puede venir a la mente al hablar de un lugar como éste es la característica ciudad de Las Vegas, que durante todo el año se encuentra colmada de personas que buscan, además, un poco de diversión y locura desenfrenada.
Sin embargo, cuando hablamos de casinos, no todo tiene que ver con esta metrópoli estadounidense ni tampoco con salas de juegos y en la preciosa urbe española de Murcia esto queda completamente demostrado. Si te preguntas de qué estamos hablando exactamente, la respuesta es sencilla.
El Casino de Murcia no es un lugar típico ni por la construcción, ni por la finalidad que este edificio posee, pues como ya dijimos más allá de que su nombre nos haga pensar en un lugar de apuestas éste poco tiene que ver con ello.
Ubicado en el Centro Histórico de Murcia, el Casino se encuentra precisamente entre la magnífica e imponente Catedral y la Plaza de Santo Domingo, ambas en la calle “Trapería”. Una vez que estés parado aquí, sentirás y entenderás de que se trata todo esto. Es que la majestuosidad de la edificación provoca admiración en todo aquel que se pare a mirarla.

Con una fachada propia del siglo XVIII, el Casino fue la residencia del Marqués de Casatilly durante unos cuantos años del siglo XIX. Y si el exterior del edificio ya es esplendoroso, espera a ver cómo está compuesto su interior, sin lugar a dudas, es un paseo mágico que no dejará de sorprenderte.
Es impresionante recorrer y ver las salas del lugar. Sitios como el salón de baile donde podemos imaginarnos al Marqués junto a su esposa moviéndose al ritmo de alguna romántica canción, el tocador donde posiblemente la Señora se arreglaba cada día y las magníficas bóvedas de cristal, un toque de categoría singular que agrega belleza a un lugar que se asemeja a la perfección.
Pero, sin lugar a dudas, si hay una sala que se impone, ésa es la Biblioteca Inglesa, que data del año 1913. Aquí, podremos encontrar una gran cantidad de tomos de todo tipo de obras literarias antiguas. Realmente una visita espectacular que merece la pena.
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