Raíces históricas cautivantes, hundidas en lo más profundo de la península ibérica. Los monasterios de Suso y Yuso son muestras del pasado que cuentan sobre épocas lejanas. Para visitarlos hay que ir a plena sierra de la Demanda, en La Rioja. Dos edificios centenarios en una zona donde se encontraron las primeras palabras escritas en castellano. Conocerlos es un plan magnífico para cualquier viajero.

San Millán fue centro de la vida monástica
La Rioja tuvo un papel relevante dentro de las comunidades españolas por ser uno de los lugares donde se manifestó con mayor intensidad la espiritualidad en tiempos antiguos. Sus huellas quedaron en el Camino de Santiago y en la prolífera dotación de monasterios, iglesias desperdigados por la región. Las estrellas de la escena son los Monasterios de Suso y Yuso, que se encuentran en la villa de San Millán de la Cogolla.
El monasterio de San Millán de la Cogolla fue uno de los centros espirituales más importantes de Castilla. Millán se constituyó en un lugar donde la comunidad monástica solía congregarse, y su primer asentamiento se conoció como de Suso («arriba»). Con el tiempo, esta tendencia espontánea fue apoyada por los monarcas y el lugar terminó siendo el primer santuario de peregrinación de la comarca. Se empezó a correr de boca en boca que allí se sucedían milagros, realizados por el santo-patrón, lo que comenzó a atraer a los peregrinos que hacían un alto en su ruta hacia Santiago para se desviaban venerar sus reliquias.
Para el siglo XI, la comunidad había crecido y se necesitó trasladarse a un nuevo edificio que se ubicó en el fondo del valle: el llamado monasterio de Yuso, del cual no se conserva su iglesia primitiva y su claustro, románicos ambos. El edificio actual es del siglo XVI.
En Suso, las cuevas son la parte más antigua del monasterio. Allí se observan sepulcros superpuestos que no se sabe a quiénes pertenecen. El lugar era utilizado por San Millán, en el s. VI, para hacer sus penitencias cuaresmales y donde estuvo sepultado hasta 1030. Tras reubicarlo, se montó allí el monumento funerario en su honor, que representa a San Millán yacente con ropas sacerdotales visigóticas.
El Monasterio resurgió en el 923 después de la conquista de Nájera por Sancho III el Mayor, rey de Pamplona, y lo habitan monjes mozárabes. Los Monasterios de Suso y Yuso de San Millán de la Cogolla fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 4 de diciembre de 1997, y pueden visitarse hoy por sólo tres euros. Una reliquia como pocas, se puede ver en La Rioja.
Imágenes Santiago Hernández y aherrero en Flickr