Al sur de Italia se encuentra una de las ciudades más fascinantes en materia artística: Nápoles. Ya sea por la majestuosidad de sus construcciones o por las obras que allí descansan, resulta de paso obligado para todos los que pasen por el país en busca de un poco de historia.
Viajar hasta allí resulta realmente accesible. De hecho vuelos Nápoles, tiene a disposición del turista un variado abanico de ofertas para cubrir las expectativas de todos los bolsillos sin descuidar la calidad del transporte.
Hospedarse tampoco resulta costoso, aunque la opción de alojarse en un hotel de super lujo también está disponible. Igualmente, existen muchísimos hostales donde los más jóvenes no sólo logran conocer gente nueva para emprender la aventura, sino que además gozan de descuentos especiales si son estudiantes.
Pero más allá de las facilidades que la región ofrece para que los turistas pasen unas vacaciones inolvidables y a precios asombrosos, brilla por la impronta artística que allí descansa desde hace siglos atrás.
Una de las zonas que no pueden dejar de recorrerse es la Academia de Bellas Artes: fundada en 1752 por Carlos de Borbón III, ha sido centro de actividad de la Escuela de Pilissipo y hoy por hoy es uno de los sitios más afamados a nivel internacional, dentro del mundo del arte.
Allí mismo, se dictan cursos de pintura, restauración, escultura y vale la pena revisar el listado de actividades semanales porque varias muestras o obras se dan cita en la sede, para el deleite de sus aficionados.
Por otra parte, el teatro napolitano también merece una mención aparte, ya que hoy por hoy es una de las tradiciones más fuertes de la ciudad. Inclusive allí se encuentra el teatro más grande de Italia: el Teatro San Carlo, con capacidad para tres mil personas en su sala principal.
Varios museos forman parte del circuito artístico de la región. Entre ellos se destacan el Museo de Paleontología, el Museo de Zoología y el Museo de Antropología –famoso a nivel internacional por las momias conservadas de diferentes orígenes que allí se exhiben-.
Finalmente, vale la pena recalcar que la gastronomía también es un arte. Si no lo cree, anímese a probar algunos de los platillos de pasta, típicos del lugar, o a degustar una fantástica pizza con ingredientes autóctonos. La cocina allí encierra todo el misterio del arte, logrando una unidad atractiva desde cualquier punto de vista.
Por todo esto, visitar Nápoles es una cita con el arte. Arte que se disfruta con todos los sentidos y que no puede dejar pasarse por alto.
Fotos: J. Merelo y Areta / www.flickr.com
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