Los Picarazos, los frailes de Albacete

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Los_Picarazos Los amantes de la bicicleta de montaña tienen su plan perfecto en la ruta de los Picarazos. Esta ruta cicloturista tiene su inicio en el municipio de Villaverde del Guadalimar, desde dónde empezaremos a darle a los pedales para coronar nuestra escapada en lo alto del monte junto a “los frailes” como conocen la gente local a las piedras que están a la cima de la montaña y que la erosión le ha dado una caprichosa forma de monjes. La ruta ciclista es una ruta bastante exigente que no es recomendable que hagan personas con poca experiencia con la bicicleta de montaña, no obstante cualquier ciclista amateur mínimamente preparado se puede lanzar con total confianza a conquistar los Picarazos. Una buena forma de iniciar nuestro recorrido es haciendo una pequeña parada en Villaverde del Guadalimar, o en otro de los cuatro pequeños pueblos separados por escasos kilómetros, para coger fuerzas y encarar las rampas con las pilas cargadas. Si elegimos que Villaverde sea nuestro punto de partida nos encontraremos con un poblado que apenas llega a los cuatro cientos habitantes de una belleza extraordinaria. A lo largo de toda la ruta seguiremos el arroyo del Tejo, la senda ciclista transcurre justo por la orilla del torrente, y nos podremos deleitar con las varias cascadas que tiene el arroyo en su travesía por el Señorio de las Cinco Villas. Especialmente en verano resulta tentador darse un chapuzón para quitarse el sofocón en las aguas del Tejo, pero se ha de tener en cuenta que durante todo el año la temperatura del agua es muy baja por lo que podremos coger un buen resfriado. El baño queda reservado para las épocas más

calurosas y para los más osados. El Tejo se ve envuelto por un profundo manto verde de arboleda que resaltan aun más las increíbles vistas del paseo en bicicleta. Sin duda, deberemos hacer un alto en el camino para hacerle una visita al huésped más famoso de estas tierras; se trata del árbol de la Tejo, una especie endémica que se calcula que supera los ocho cientos años de vida. Una vez superadas las empinadas rampas, que en algunos sitios alcanzan pendientes del doce por ciento, podremos disfrutar de “los monjes” de Los Picarazos. Grandes bloques de piedra que el viento ha erosionado poco a poco y les ha dado una forma curiosa. Desde lo alto tendremos una vista panorámica exquisita que nos permitirá alargar la vista algunos kilómetros y observar la preciosa vegetación de la zona. Vía: Viajestic Imagen: Pedroalbacete

 

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