En numerosas oportunidades hemos hablado de la capital de España como uno de los sitios que debemos visitar obligatoriamente si decidimos recorrer cada punto importante del país, así, las reservas de hoteles en Madrid no deben faltar en el itinerario. Ya te hemos contado sobre La Rambla, también acerca de los museos e incluso sobre una de las fuentes que más llaman la atención en la ciudad pero, hasta ahora, hemos hecho caso omiso de una de las construcciones más particulares del lugar.

Es que en Madrid existe un lugar llamado “La Puerta de Europa” y, realmente, es un sitio al que vale la pena acudir durante cualquier visita a la metrópoli. No importa si ya lo has conocido en alguna oportunidad, estas edificaciones merecen la pena siempre un tiempo de admiración.
Y hablo de un conjunto de edificaciones porque, en realidad, la famosa “Puerta de Europa” son dos rascacielos de 114 metros de alto que se imponen no sólo por la altitud que representan las 26 plantas que lo componen sino también por la peculiar manera en que fueron construidos.
Los edificios muestran en su exterior un cimiento espejado que le da un toque de categoría esplendoroso pero lo que más llama la atención es que estas dos torres que funcionan como edificios de oficinas, se encuentran inclinadas formando una especie de triángulo que se encuentra interrumpido por un espectacular obelisco que las separa en el medio.
Sin lugar a dudas esa construcción de magnitud es uno de los grandes atractivos que tiene Madrid y ni hablar de la ubicación en la que se encuentran estos espectaculares rascacielos. Seguramente el lugar elegido para la construcción habrá sido estratégico pues “La puerta de Europa”, inaugurada en 1996, se encuentra nada más y nada menos que frente a la hermosa Plaza de Castilla, la cual está emplazada en una de las vías más significantes de la ciudad: el “Paseo de la Castellana”.

Cualquier recorrido en la ciudad debería empezar por aquí aunque la belleza arquitectónica que verá difícilmente será superada en cualquier otro tramo del paseo. Es por eso, también, que muchos prefieren visitarla justo antes de dejar Madrid, para llevarse consigo ese impacto que producen que hace que uno quiera volver una y otra vez.
Lógicamente, hay mucho más que ver aquí y más si decides hacer, al menos, un mínimo paseo por esta plaza, pero sin lugar a dudas, tener la posibilidad de admirar de cerca la grandiosa “Puerta de Europa” es algo que no tiene comparación alguna e, incluso, puedes pasar varios minutos parado frente a ella y no darte cuenta.
Fotos: Andres Rueda y bjaglin en Flickr
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