Pasear por París, incluso sin un itinerario, es descubrir siglos de historia y opulentas demostraciones de modernidad, todas reunidas en una misma ciudad que ofrece a sus visitantes una cantidad y calidad de incalculables joyas arquitectónicas que pueden encontrarse de punta a punta y de orilla a orilla del Sena.

Pero si acaso hubo en la historia de Francia un momento que sirvió como un eje para la estética de París, ese fue en 1986, cuando Francia celebró el milésimo cumpleaños y en cuya conmemoración París decidió cambiar su imagen de eternidad, desafiando la impronta del Barón Haussmann, quien fuera responsable de las típicas postales de orden urbano con sus avenidas y bolulevares que son postales inconfundibles.
Fue entonces cuando París decidió sumarse al futuro e incluir en su arquitectura algunas obras de modernidad como la pirámide de cristal de Louvre, el museo de Orsay, el Instituto del Mundo Árabe, la Ópera de La Bastlla, la Villete y la Défense.
Estas nuevas obras modernas fueron construidas en un espacio nuevo, un barrio especialmente destinado a ellas, al París moderno, al futuro que comenzó a construirse en 1956 cuando se dio inicio a la descongestión del tránsito de París creando una pequeña city que funcionaría con un centro de negocios, empresas y organismos públicos.
La Défense posee dos millones de metros cuadrados íntegramente construidos, donde, finalmente, se concentró el poder económico de París, Francia y Europa, puesto que allí se encuentra las principales sedes de enormes empresas globales que operan desde este centro.
A este barrio podemos acceder en el subterráneo, desde el centro mismo de París y en sólo cinco minutos donde las inmensas torres de cristal albergan al menos a unas 900 empresas.

En la construcción de este barrio participaron varias generaciones de arquitectos e ingenieros que dieron su aporte y su visión de la modernidad, construyendo espacios que hoy son símbolo de poderío como las colinas del automóvil, Palacio de la Defensa, Torre Fiat, Torre Manhattan, GAN, Los Espejos, además de una gran cantidad de parques y oasis verdes con más de 4.000 árboles exóticos.
Otra de las obras arquitectónicas que impactan por la presencia de cristal y mármol blanco es La Grande Arche, un enorme edificio de oficinas de 36 pisos.
Pero como obras magestuosas que aún no hemos citado están las creadas por profesionales consagrados como Miró, Calder, Moretti, Silva, Dama Luna, Barrias que han dejado su estampa en La Defense.
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