House-sitting, cómo alojarte gratis a cambio de cuidar de una casa

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Seguro que alguna vez has oído hablar de plataformas de viajes tan populares como Coachsurfing o Airbnb, que te permiten dormir, una vez en tu destino, en casa de otra persona a la que has contactado a través de Internet. Así, por cortesía de tu anfitrión, en la mayoría de casos los costes del alojamiento desaparecen, o, por lo menos, se abaratan de manera significativa con respecto a pasar la noche en un hotel.

Aunque se trata de plataformas cada vez más utilizadas, son válidas para unos días o semanas, pero no te permiten establecerte en un lugar y llegar a conocerlo a fondo. ¿Te gustaría recorrer el mundo viviendo como un ciudadano más en distintos lugares sin que tu bolsillo te resienta? Entonces, súmate a uno de los oficios más soprendentes… ¡conviértete en un cuidador de casas!

El house-sitting, todavía desconocido para muchos, consiste en contactar con los propietarios de una casa que tengan que ausentarse durante semanas, meses e incluso años y ofrecerte a cuidar de su casa mientras ellos están fuera.

Existen muchas páginas destinadas a que propietarios y cuidadores se conozcan, como The Caretaker Gazette o Mind My House. Mientras que algunas son de registro gratuito, otras te obligan a pagar una cuota anual para asegurar un servicio fiable y satisfactorio.

El proceso es sencillo: te registras y creas un perfil donde te presentas a los posibles propietarios, contando quién eres y por qué te gustaría formar parte de esta experiencia. Con tu carta de presentación lista, puedes comenzar a buscar entre las distintas ofertas, según el destino que prefieras y las casas que más te llamen la atención. Tras eso, te pones en contacto con los propietarios y esperas una respuesta afirmativa.

No es un proceso tan rápido como reservar alojamiento en otras plataformas de viajes, por supuesto. Tienes que planificar tu estancia con tiempo, ser flexible con los destinos y ponerte en contacto con varias personas. Tras el sí, toca hacerte con los posibles visados necesarios e instalarte en tu nuevo hogar.

A cambio del alojamiento gratuito, tú te ocupas de llevar a cabo los pequeños mantenimientos de la casa y, en definitiva, de que el hogar que los propietarios dejan sea el mismo con el que volverán a encontrarse más adelante. Ellos ganan en tranquilidad, ¡y para ti es una ocasión excepcional para recorrer el mundo con un presupuesto ajusto y conocer los lugares de primera mano!

Fuente: Huffington Post

Foto / Casa de Trillo Muxía

 

 

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