Un país europeo muy interesante para visitar es, sin lugar a dudas, Portugal. La diversidad de sus poblados y la alegría de su gente permiten que sea un sitio propicio para disfrutar en cualquier momento del año. Sin embargo, son tantos los destinos que existen que a veces se hace difícil poder elegir sólo uno a la hora de emprender un viaje.

Por esta razón, en esta ocasión haremos hincapié en una ciudad que, realmente, merece la pena ser visitada y disfrutada en su integridad. Se trata de Funchal, capital de la preciosa Isla Madeira – territorio autónomo del país -, que tiene varias y particulares ofertas para el turismo, entre las cuales destacan los hoteles en Funchal.
Fundada durante los años 20 del siglo XV por el curioso explorador Joao Gonálves Zarco, toma su nombre de la palabra “funcho”, cuyo significado es hinojo. Esto, se debe a la existencia de esta hierba que crecía de manera abundante en la ciudad, otorgándole ese característico olor dulce a todo el territorio.
Debido a la parcimonia que se percibe en toda la superficie de la capital, ha sido y sigue siendo, uno de los lugares más elegidos por los turistas que desean realizar un viaje, alejados del stress y el agobio de las típicas ciudades europeas. Funchal es diferente, se siente diferente y se vive diferente.
Otra de las razones por la que atrae, cada año, una gran cantidad de turistas, es la industria vitivinícola que la caracteriza. Aquí, es posible no sólo disfrutar de una visita a la bodega en la que antes funcionaba un monasterio de la orden de San Francisco sino que, también, podrá deleitarse con los más exquisitos vinos de la región.

Funchal posee cuatro variedades distintas, las cuales se originan dependiendo a qué altura sobre el nivel del mar crece la vid. Así, durante el paseo podrá degustar un vino seco (el Sercial), un semi-seco (Verdelho), un semi-dulce (Boal) o uno completamente dulzón (Malvasía). Los hay para todos los gustos, ¡es una oportunidad que no puede desaprovechar!
Asimismo, otro recorrido interesante es hacer una caminata por las calles empedradas de estilo colonial que defina a la bella ciudad. Aproveche para perderse en este laberinto urbano que lo llevará de excursión entre tiendas comerciales, casas de artesanía y productos netamente tradicionales.
Al mismo tiempo, aproveche a observar el increíble paisaje que envuelve a la ciudad entre acantilados y colinas al tiempo que el aroma de las flores inundan el aire. Disfrute de este paraíso natural portugués que, realmente, vale la pena conocer.
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