Esquía por el corazón del Pirineo Aragonés en Cerler

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Cuando el otoño arranca, mientras algunos optan por excursiones y rutas para adentrarse en los bosques de tonalidades doradas, otros comienzan a soñar con la nieve. No importa que, como está ocurriendo este año, los termómetros marquen todavía temperaturas casi veraniegas y los bañistas no hayan abandonado por completo las playas; la temporada de esquí se acerca y, con mejores o peores pronósticos, las pistas se preparan para acoger a miles de adictos a los deportes invernales.

Si desde hace unas semanas tú tampoco puedes pensar en más que en pistas blancas e infinitas, comienza a preparar ya la primera escapada de esta temporada. Uno de los mejores destinos de los que puedes disfrutar en otoño es la estación del municipio de Cerler.

La estación de Aramón Cerler, situada en el corazón del Pirineo Aragonés, goza de un entorno inmejorable. Está flanqueada por los frondosos bosques de pinos del valle de Benasque, paraíso de excursiones y rincones tranquilos, por lo que podrás aprovechar tu estancia para disfrutar de pleno de la naturaleza o para escalar alguno de los más de 60 picos de más de 3000 metros que hay en la zona.

Además del componente natural, en Aramón Cerler, la estación de esquí alpino más alta de esta parte del Pirineo, podrás deslizarte encima de tus esquís por más de 9 km de pistas negras; o, si lo prefieres, calzarte unas raquetas de nieve o practicar esquí de travesía. Uno de los grandes atractivos de la estación son sus desniveles: la mayor parte se encuentra entre los 1.900 y 2.700 metros.

El precio también acompaña: por tercer año consecutivo, Aramón ha anunciado que congela el precio de los abonos de temporada. Puedes ver esqui en Cerler y comprar tu abono ya para aprovechar los descuentos de la venta anticipada.

Aunque la estación cuenta con ofertas de restauración y hostelería para todos los gustos, si quieres descubrir el entorno puedes aprovechar para alojarte en Cerler, el pueblecito que da nombre a las pistas.

Antes de que la estación se creara hace unas décadas, Cerler, situado a más de 1.500 metros de altitud, era un lugar tranquilo y poco concurrido. De esa época ha sobrevivido un encantador casco antiguo por el que merece la pena pasear, siguiendo las calles que, cada vez más, se transforman con nuevos bloques de apartamentos para alojar a los miles de esquiadores que inundan la estación.

Foto / Kom_Bo

 

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