Fort-de-France es una ciudad francesa situada en el departamento de ultramar de Martinica. Creada por los colonos en el año 1638, alrededor del Fuerte Saint-Louis, la ciudad se vuelve realmente importante tras la erupción volcánica allá por 1902. Es un destino muy recomendadopor las agencias de viajes.

Fort de France conserva de su pasado como ciudad colonial, varios monumentos que vale la pena conocer: entre ellos, la biblioteca Schoeler y la Catedral Saint Louis, atÃpicos por su arquitectura metálica que marca el fin del siglo XIX. Una vez que esté aquÃ, conozca también el fuerte Saint-Louis, el parque floral, el jardÃn de la Savane, el Palacio de la Justicia y la estatua de la emperatriz Josefina. Estos son los tantos monumentos que hacen célebre a esta ciudad.
Además de los placeres urbanos, Fort de France ofrece playas y bahÃas magnÃficas, permitiéndole un baño en el mar tropical. La temperatura media anual de Martinica es de 26ºC. Los paseos a pie como en bicicleta, el buceo, las escapadas en velero…son tantas las actividades que lo esperan…
Es un municipio muy extenso, ya que algunos de sus barrios (como Balata) se encuentran muy alejados del centro de la localidad. La topografÃa es muy variada: se pasa de una zona llana frente al mar a una zona muy montañosa en el interior.
La decisión de implantar una ciudad en un emplazamiento tan hostil no fue totalmente unánime. La movilidad del suelo perjudicaba la construcción de los edificios y la proximidad de las zonas pantanosas ocasionaba fuerte mortalidad debido a la malaria. Además, diversas catástrofes naturales o humanas destruyen la ciudad en varias ocasiones.

En cuanto a la economÃa, Fort-de-France es el 5º puerto por volumen de contenedores de Francia y sede de la Cámara de Comercio. Gestiona el puerto, el aeropuerto, la Marina Pointe du Bout, la estación marÃtima inter-islas y el terminal de crucero de Martinica.
La Prefectura ofrece por otra parte ambientes calurosos alrededor de sus mercados locales donde podrá descubrir las especialidades: en el menú se hallan pescados, frutas exóticas, especias, y hasta el famoso ron.
Esta ciudad pintoresca, con su lado francés muy pronunciado, es ideal para ir de compras a alguna tienda de recuerdos o ir a comer a la terraza de algún pequeño café.
En la isla se puede encontrar el Memorial Paul Gauguin, el Museo de la Emperatriz Josefina, la mujer de Napoleón y el Museo de Arte de Conchas. Los turistas aficionados al senderismo pueden subir al Monte Pelado.
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28 enero 2010 at 14:11
[...] de la región de los Pirineos aragoneses: Astún. Ubicada en el lÃmite de la frontera con Francia y al lado de Candanchú, otra de las pistas más representativas, es una gran opción a tener en [...]