Alhama: Una visita para nunca olvidar
Publicado el 14 de Febrero de 2009 por Juan Luis Pérez
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Alhama de Granada es un municipio español, perteneciente a la provincia de Granada, en Andalucía. Está situado en la parte occidental de la comarca de Alhama.

Esta localidad es conocida por sus sanos y relajantes baños termales árabes (de donde procede su propio nombre) y por sus imponentes “tajos”, localizados en la parte alta de la localidad.
El estrés laboral y la ajetreada vida de las grandes ciudades lleva cada vez a más personas a plantearse destinar sus vacaciones a una cura de reposo en un balneario. Estos establecimientos han dejado de imaginarse como lugares sólo reservados para personas mayores y se han convertido en destinos de lujo, que ofrecen una variada oferta de ocio alternativo.
Las refinadas costumbres higiénicas de los antepasados andalusíes, descritas con detalle en algunos tratados que narran sus gustos por las cremas y aceites o las espumas aromáticas, así como las preceptivas abluciones antes del rezo coránico y el significado espiritual del agua, fueron el germen de la proliferación de los Hamman o Baños Árabes por todo el territorio granadino.
Estos improvisados centros de transacciones mercantiles, en ocasiones, y siempre lugares donde poder experimentar el placer de la total relajación de los sentidos, se configuran en sus fines y, sobre todo, en su estructura como los continuadores de las termas o caldas romanas, aunque más pequeños, tipificados e inconfundibles.

Estos edificios macizos de escasa ventilación debían tener un mínimo de tres o cuatro salas o naves, correspondientes a un vestíbulo o zaguán, el apodyterium romano y el “al-bayt al-maslaj” árabe, en el que se descansaba y se dejaba la ropa; una primera nave de refresco, llamada “al-bayt al-barid”, en la que se recibían los blancos paños para el cuerpo y la cabeza y las sandalias de madera. Otros servicios complementarios al baño eran los masajes, la peluquería y los cuidados de los pies con piedra pómez. El edificio se completaba con letrinas, leñeras y cisternas.
En cuanto a la gastronomía, las tapas constituyen en sí mismas una manera informal de almorzar o cenar de forma variada y sabrosa. El tapeo en bares y tascas es para el granadino un rito social irrenunciable. En cantidades más o menos abundantes, las cocinas regalan el paladar de sus clientes con platillos de caracoles guisados, patatas a lo pobre, pescados rebozados y embutidos variados, por citar una mínima representación. Es una cocina con gran herencia árabe, generosa en especias, rica en sopas y potajes y especialmente golosa.
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