España es tradición, pasión y belleza. Dotado por las gracias de la naturaleza, este país se destaca por sus incontables riquezas originales, dignas de un territorio que se enorgullece por lo propio e invita al mundo entero a conocerlo.
Gracias a ellos, millones de personas recorrieron España en busca de sus costumbres y atracciones más íntimas, entre las que se destacan sus valiosas muestras de arte, sus majestuosas construcciones arquitectónicas, paradisíacas playas, monumentos, fiestas y movidas nocturnas, las célebres corridas de toros y sobre todo un rasgo típico de este país europeo imposible de ignorar y olvidar: el flamenco.
El flamenco es un arte oriundo de Andalucía (aunque luego hablaremos de sus orígenes y transformaciones) que se presenta de dos maneras. Puede ser a través de la música, donde las intrínsecas voces y las vehementes guitarras son los únicos protagonistas, o a través del baile, donde todo el cuerpo forma parte del elenco estelar, haciendo fundamental hincapié en cada una de sus partes…desde los pies hasta el último pelo de la cabeza.
Los viajantes que pasean por las calles españolas quedan maravillados por la inmensidad del flamenco ya que con su fervor e intensidad, contagia a los transeúntes y caminantes con su poder.
Para aprender a cantar o bailar este estilo es necesario dos condimentos: la técnica, gracias a la que podrán desarrollar cada fase de este ritmo tan rico como complejo, pero fundamentalmente es necesario contar con alma. Ya que es esa la llama de la pasión el condimento distintivo del flamencos.
Aunque es de conocimiento público que este arte tan antiguo como la historia de España tiene sus raíces en Andalucía, específicamente en la rivera del Guagalquivir, hay que admitir que durante sus comienzos recibió vasta influencias de diversas culturas.
Esto se debe a las numerosas civilizaciones que pasaron o vivieron en España a través de la historia como fenicios, romanos, griegos, gitanos, entre otras más que durante siglos intervinieron en todos los aspectos del país y puede notarse en su música y danza.
En la actualidad el flamenco se oye y baile en los cinco continentes, sin embargo si quieres sentir el verdadero calor de todo su encanto, sin dudas, tienes que visitar España y lo podrás disfrutar en todas sus expresiones por doquier.
Si te tentaste y quieres ir corriendo a conmoverte con sus compases, te recomendamos una inolvidable estadía en Andalucía, donde hoy por hoy sigue encontrándose la cuna del flamenco, la cual es visitada día a día por curiosos y amantes del arte.
Fotografías: rahego en Flickr y Wikimedia Commons.
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